Señales de Alerta
Encontrar un significado exacto y a la vez realista del término droga no es tan sencillo como parece.
Abordar los problemas y situaciones derivadas de su consumo, tampoco.
Las definiciones farmacológicas y médicas se muestran insuficientes ante la complejidad de un tema de trascendencia mundial, pero cuya perspectiva concreta depende de cada sociedad y de cada cultura.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nombre de droga resulta aplicable a toda sustancia, terapéutica o no, que introducida en el cuerpo por cualquiera de los mecanismos clásicos de administración de los medicamentos, es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central del sujeto hasta provocar en él una alteración física o intelectual, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de su estado psíquico o su conducta.
Pero la dependencia a la droga no viene solamente determinada por la interacción entre la sustancia y el sistema nervioso central, sino que además es una situación más compleja. En ella intervienen la estructura social donde se desenvuelve el individuo, sus relaciones dentro de un grupo humano, como así también su predisposición psicológica.
El origen y la naturaleza de la adicción no residen, únicamente, en el efecto químico de la droga, sino también en la estructura psicológica de la persona. Para aquellos que se hacen adictos el efecto de la droga tiene un significado específico. Significa la realización, o al menos la esperanza de realización, de un deseo profundo de librarse de tensiones o presiones, evitar las frustraciones, resolver la depresión, negar la realidad psíquica desagradable, y desarrollar su autoconfianza.
Estas observaciones deben ser enfatizadas, porque se ha dado demasiada importancia a la simple búsqueda de placer entre los adictos, pero el placer obtenido es una euforia patológica, químicamente inducida, que oculta la desesperada necesidad de escapar de una tensión vivida como intolerable.
Evidentemente, no existe una fórmula mágica que permita conocer, en el seno de una familia, la iniciación de uno de sus miembros en el mundo de la droga. Sin embargo, sí existen ciertas alteraciones de la conducta que, si bien por separado no indican nada, todas en su conjunto permiten sospechar una posible e incipiente relación de un adolescente con la droga.
Algunos de los cambios que produce el consumo de sustancias psicoactivas, y que actúan como señales de aviso para tener en cuenta, son: |
· Descenso del rendimiento escolar sin aparente justificación.
· Abandono de aficiones e intereses, sin ser sustituidos por otros nuevos.
· Enfriamiento de las relaciones de amistad y confianza entre hermanos.
· Cambio de antiguas amistades por nuevas, que no hace conocer a su familia.
· Ocultamiento de los ojos con gafas de sol.
· Adelgazamiento progresivo, ausencia de apetito, acompañado de serias negativas a consultar al médico de familia. Aspecto desaliñado y abandono de la higiene personal.
· Desaparición de ropa, dinero, joyas u otros artículos fácilmente vendibles.
· Hábitos horarios cambiados, "vive de noche duerme de día".
· Exigencia de dinero sin dar una explicación coherente.
· Exagerado uso de desodorantes y de gotas oftálmicas.
· Evitación cuidadosa de cualquier alusión al tema de la droga en la convivencia familiar.
· Aparición entre las pertenencias personales de papel de fumar, papel glacé o metálico, recetarios, lapiceras sin cartuchos de tinta, restos de polvo blanco, yuyitos, semillas, tabletas de psicofármacos, etc.
Es preferible creer en vos mismo, cuidar lo que querés, quererte como sos, y especialmente, saber decir NO a lo que te hace mal. Porque a veces decir NO, aunque suene contradictorio, es positivo. |