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Sep 01 2010

A 153 años del primer Ferrocarril Argentino

Por. Carlos Alberto Salgado (Crónica Ferroviaria)

Se cumplió el 153º Aniversario de la puesta en funcionamiento en nuestro país del medio de transporte ferroviario que fuera el motor fundamental del desarrollo del país. En todos estos años que han transcurrido desde el 30 de agosto de 1857 hasta la fecha, el ferrocarril vivió momentos de auge, de transformaciones, y en las últimas décadas, de abandono, de desidia y de destrucción.

Después de más de 150 años de existencia veo con pavor cómo el ferrocarril se fue degradando año tras año, debido a políticas implementadas por algunos gobiernos que sólo buscaron su destrucción para beneficio directo del sistema de transporte automotor.

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta que hace cincuenta años que venimos viendo como el ferrocarril retrocede año a año, salvo en contados momentos (presidencia de Ferrocarriles Argentinos a cargo del Tte. Gral. De Marchi), después fueron en un constante descenso. Como ejemplo de ello, comparando el tren con el ómnibus, es la renovación sin pausa de la flota de micros de larga distancia que en la actualidad no excede de cinco años, cuando el ferroviario data de hace más de cuarenta, ni que hablar de la infraestructura de vía en comparación con las nuevas autopistas.

Ahora bien, siempre dije que veía con beneplácito que con la llegada del actual gobierno allá por 2003 se había comenzado a tener en consideración al medio de transporte ferroviario, aunque a mi juicio (siempre lo expresé en mis notas) no se hacen las cosas del todo bien.

Por qué digo esto, porque creo que no hay en la actualidad un proyecto ferroviario definido, en el cual se establezcan cuáles son, con precisión, las prioridades para una buena recuperación del sistema. Sólo observo parches, mucha buena intención en querer implementar trenes de pasajeros al interior del país que después quedan en la nada, o simplemente, suprimir servicios, o en el caso de alguna provincia, correr trenes de dudosa continuidad en el futuro, aunque se ponga la más buena voluntad. Con las ganas sólo no se puede, sino se proyecta seriamente. Ejemplos, tengo por decenas que no es el caso en este momento enumerar.

Creo firmemente, y lo expresé hasta el cansancio, que el ferrocarril debería tomarse como política de Estado, donde tengan participación todos los actores involucrados (gobierno, oposición, empresarios del sector, sindicatos y usuarios de todo el país), para que salga un proyecto fuerte que sea respetado por los gobiernos de turno cualquiera sea su ideología política. Mucho he escuchado a las actuales autoridades expresarse al respecto, pero nada veo que ello ocurra. Al contrario, observo como parte de esa “política” insertar a la competencia dentro del sistema ferroviario. Sin ir más lejos, hoy representantes del área de camioneros que integran el directorio de las  empresas ferroviarias recientemente creadas, donde tengo conocimiento que habrían obstaculizado algún que otro proyecto con el sólo fin de obstruir. Lo triste es que todo esto es tolerado por los gremios del sector.

Hace cuatro años, en este mismo mes de agosto, nacía Crónica Ferroviaria. Nuestro discurso siempre fue el mismo, marcar las cosas buenas que se hacen, pero también hacerlo con lo malo. Les puedo asegurar que no nos mueve otra cosa que expresar lo que vemos y sentimos. Digo esto porque estamos viviendo una época muy rara en la que expresar lo obvio es ser, para algunos, parte de tal o cual sector. Les puedo asegurar que sólo nos mueve el querer que nuestro país vuelva a tener un sistema ferroviario que sea orgullo de todos los argentinos, sea quien sea el que esté al frente de los destinos de nuestro país.